¿Quiere que contactemos con usted?

Déjenos su número de teléfono y correo electrónico y nos pondremos en contacto con usted lo antes posible.


    ¿Por qué no se deben inmovilizar los esguinces de tobillo sin rotura de ligamentos?

    Los esguinces de tobillo son lesiones muy comunes que, en muchas ocasiones dejan secuelas debidas al mal tratamiento que se aplica sobre los mismos. Se clasifican en grado I, II y III dependiendo del alcance de la lesión. Los esguinces grado I y II no comprometen la integridad del ligamento, es decir, no existe rotura del mismo mientras que los esguinces de grado III si que comprometen la integridad del ligamento y existe rotura. En éste segundo caso, hay que inmovilizar la lesión para que el ligamento suelde, pero en el caso de los grados I y II no se debe inmovilizar por los motivos que siguen.
     
    El ligamento está compuesto por fibras dispuestas en una orientación concreta con el objetivo de ser más resistente en esa dirección del movimiento. Cuándo inmovilizas el tobillo, el ligamento empieza a repararse generando fibras en todos los sentidos a modo de emplaste para sellar las microrroturas. Esto genera que el ligamento no sea resistente en la dirección adecuada produciendo fragilidad del mismo. Si por el contrario se cura el ligamento en movimiento, las fibras reparadoras que se generan, lo hacen en el sentido de la tensión que tienen que aguantar en movimiento.
     
    Otro motivo es que el tobillo es rico en receptores propioceptivos. Éstos receptores, nos informan en que lugar nos encontramos en el espacio, que movimientos debemos ejecutar si pisamos algún objeto inesperado o si caminamos por un sitio irregular. Determinan parte de nuestro equilibrio postural y cuándo se inmoviliza el tobillo se pierde gran cantidad de las señales que producen éstos receptores debido a que durante la inmovilización no están trabajando y posteriormente hay que volverlos a activar mediante estímulos en rehabilitación.
    Otro aspecto importante es que en el esguince de tobillo se produce un desplazamiento del hueso peroné que si se inmoviliza produce un bloqueo permanente del mismo quedando afectada toda la musculatura que protege el tobillo.
    También se ha demostrado que los esguinces inmovilizados suelen producir esguinces por repetición con mucha más frecuencia que si no se inmoviliza.
     

    Hoy en día existen muchas terapias y técnicas para recuperar los esguinces sin ser inmovilizados y permitiendo el normal funcionamiento del pie sin sufrir dolor y cojera.